3 Acertijos de Pensamiento Lateral

3 Acertijos de Pensamiento Lateral

¿Qué es el pensamiento lateral?


El pensamiento lateral es un concepto creado por el psicólogo maltés Edward de Bono, que está relacionado con la búsqueda de soluciones alternativas al pensamiento racional o lógico. Es una habilidad que se puede desarrollar y, de hecho existen muchos acertijos y retos que te proponen que busques este tipo de soluciones entrenandote en este pensamiento.
El pensamiento lateral es una forma de organizar los procesos de pensamiento, que busca una solución mediante estrategias no ortodoxas, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

El corazón del pensamiento lateral, aseguraba De Bono, «está en la posibilidad de cambiar, en cualquier momento, la perspectiva desde la cual se analizan los acontecimientos, para observar cómo se ve el problema desde una perspectiva diferente.
Ten en cuenta que para resolver los acertijos con pensamiento lateral más importante que los conocimientos es la imaginación y la creatividad ¿Quieres saber qué tal te va?

1er Acertijo de pensamiento lateral: la bombilla y los 3 interruptores:


Nos encontramos al otro lado de la puerta de una habitación herméticamente cerrada. Junto a la puerta hay tres interruptores: dos están inutilizados mientras que el tercero enciende la única luz de la habitación.
Tenemos que averiguar cuál es abriendo solamente una vez la puerta y teniendo en cuenta que, una vez abierta, no podemos tocar los interruptores. (solución al final del post).
 

2º Acertijo de pensamiento lateral: el accidente de coche


Un hombre y su hijo sufren un accidente automovilístico. El padre muere y el niño es llevado al hospital gravemente herido. Cuando llega, quien realizará cirugía dice, “!!!No puedo operar a este niño, porque es mi hijo!!!” ¿Cómo es esto posible? (solución al final del post).

3er Acertijo de pensamiento lateral: las dos piedras


Años atrás, un mercader londinense quedó debiendo una gran suma de dinero a una persona que le hizo un préstamo. Esta persona se enamoró de la joven y linda hija del mercader. Le propuso, entonces, un acuerdo. Dijo que cancelaría la deuda del mercader si se casaba con la hija. Tanto el mercader como su hija quedaron despavoridos.
La persona que le había prestado el dinero, le propuso entonces dejar la solución del caso a la Providencia. Para eso, sugirió colocar una piedra blanca y otra negra dentro de una bolsa de dinero vacía; la muchacha debería retirar una de las dos piedras.
Si retiraba la piedra blanca, permanecería con el padre y la deuda se perdonaría. Pero si se rehusaba a retirar la piedra, el padre sería encarcelado y ella moriría de hambre.
El mercader tuvo que aceptar forzado.
Ellos se encontraron en el jardín del mercader, y en el mismo había un camino lleno de piedras blancas y negras (llamadas granza), en el jardín del mercader. El acreedor se agachó para levantar dos piedras, y al hacerlo, tomó muy rápidamente dos piedras negras y las colocó en la bolsa de dinero, sin dudas para hacer trampa; pero fue visto por la muchacha.
Le pidió entonces a la joven que retirara la piedra, que sellaría no sólo su suerte sino también la de su padre.
¿Qué podría hacer la muchacha para revertir esta situación?


 

Soluciones a los acertijos de pensamiento lateral

Solución al acertijo 1: Enciende el primer interruptor durante 5 minutos y entonces apáguelo. Después enciende el segundo y déjelo encendido. Al entrar al cuarto puede ocurrir:

Solución al acertijo 2: La persona no puede operar a su propio hijo, porque es la madre.
Solución al acertijo 3: La muchacha podría resignarse y elegir una piedra como si no supiera nada, pero arruinaría para siempre su vida.
Denunciar al mercader tendría consecuencias imprevisibles para su padre, que sigue siendo deudor.
La muchacha del cuento metió la mano en la bolsa y retiró descuidadamente una piedra, simulando que se le caía. Como el piso estaba lleno de piedritas blancas y negras, era imposible recuperar la piedra caída.
Entonces dijo con suavidad: ‘Qué tonta soy… Discúlpeme… Estoy nerviosa y se me cayó la piedra elegida…’
Y antes de que el mercader pudiera reaccionar, agregó firmemente: ‘Sin embargo, hay un método infalible para saber qué piedra elegí. Si tomamos la que se encuentra en la bolsa, deduciremos sin error de qué color era la que saqué…’
Y como el mercader no pudo revelar su propio truco, debió aceptar esta solución que salvó a la joven y a su padre.





 

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