A caballo regalado no se le miran los dientes

A caballo regalado no se le miran los dientes

¿De donde viene la frase "a caballo regalado no se le miran los dientes"?

Presenta un remoto origen, pues la costumbre de observar detenidamente la dentadura de un caballo antes de comprarlo, para evaluar su salud o su edad, se remonta a varios siglos en la historia del hombre.

Claramente, en la frase se nos advierte que, si el caballo es un obsequio, mal haríamos en fijarnos en el estado de sus dientes, puesto que no hay que pagar precio alguno por él.
La frase dejó atrás su vínculo con los equinos y comenzó a usarse para cualquier cosa que obtuvimos gratuitamente.

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