Hay cuatro formas de hacer palomitas y solo una es saludable

Hay cuatro formas de hacer palomitas y solo una es saludable

Casi al mismo nivel que el redoble de tambores de la 20 Century Fox o el rugir del león de la MGM, el estallido de la primera palomita y su característico olor forman parte de la antesala de una tarde de cine. Además, según numerosas publicaciones, este crujiente aperitivo parece llevar la bandera de lo saludable. Pero no se crea esas listas en las que suele aparecer como uno de los pocos snacks de los que se pueden picotear sin parar.
Hay distintas evidencias que apuntan a que las palomitas de maíz no son tan sanas como dicen. De hecho, solo se ha encontrado una manera de prepararlas que se considere saludable y aún así, hay expertos que consideran que deberíamos moderarnos al comerlas.
"Las palomitas son básicamente ricas en hidratos de carbono, aunque tienen algo de proteína y de minerales, como el magnesio o el fósforo" "Que sean saludables o no depende de cómo se hagan".
Además, su composición cambia durante la preparación. Cuando el agua del grano de maíz se calienta y estalla desde el núcleo, volteando el almidón que la recubre. Así las 350 calorías por 100 gramos que tiene el grano en seco se transforman en 500 calorías cuando vienen en una de las bolsas mencionadas. Y sus lípidos crecen hasta los 23 gramos.

Evite las de microondas 


Las palomitas en bolsa que se venden para preparar en el microondas tienen distintos ingredientes que no son nada buenos para la salud. Entre ellos podemos encontrar una gran cantidad de sal, aceites de baja calidad y aditivos como antioxidantes o saborizantes.
Uno de ellos, el diacetilo, que se encuentra en las bolsas aquellas con sabor a mantequilla para darles ese característico aroma, se ha relacionado con una enfermedad rara llamada bronquiolitis obliterante. Una patología pulmonar que consiste en una obstrucción inflamatoria de las vías respiratorias más pequeñas (los bronquiolos).
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos advierten del riesgo que puede suponer esta sustancia para las personas que trabajan en las fábricas donde se elaboran las palomitas de microondas. Sin embargo, todavía no está claro si puede ser perjudicial para las personas que comen estas palomitas o solo para quienes trabajan en contacto directo con esta sustancia.

Olvídese de las dulces 


Parece claro que es más saludable comprarlas a granel y evitar las de bolsa para microondas. Aunque sea por precaución. Sin embargo, ni siquiera esto le asegura que vaya a preparar un aperitivo realmente bueno para su salud. La forma en que decida cocinarlas influye más de lo que piensa. Y lo que le añada también tiene repercusiones en su salud.
Las palomitas, reveló un estudio de la American Chemical Society, tienen abundantes polifenoles, un antioxidante que ayuda a la conservación y regeneración de las células. Sin embargo, si se usan colorantes o recubrimientos de azúcar, que añaden glúcidos vacíos, se entorpece su absorción. Además de que, como ya sabe, el exceso de azúcar puede causar distintas enfermedades entre las que están la obesidad o la diabetes.

Lo mejor, al horno 

Ni microondas, ni en olla con aceite. La mejor manera de conseguir hacer las palomitas de maíz perfectas y más sanas es, según un estudio francés, calentándolas con aire caliente.
Para hacerlo, explica el estudio, debemos colocarlas en la bandeja del horno y dejarlas dentro a 180 grados, mientras esperamos a que exploten. Así, concluyen, conservarán mejor las cualidades originales del maíz.

Más allá de las distintas forma que hay para prepararlas, los expertos coinciden en que realmente no son un aperitivo sano. “Ningún snack es saludable”, sentencia el dietista-nutricionista y biólogo, Juan Revenga. Aunque descarta que sean venenosas, el experto recuerda que es un aperitivo que "consumimos en una actividad sedentaria, que llevan grasa, sal o azúcar y que lo tomamos en cantidades muy abultadas".
Por eso, recomienda seguir el ejemplo de las películas de cine clásico "cuando los personajes tomaban palomitas en un envase del tamaño de un vaso y las compartían. Es decir, que comían una décima parte que nosotros".
 

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