En estas fiestas nuestro hígado es el gran perdedor

En estas fiestas nuestro hígado es el gran perdedor

Es época de comidas y cenas navideñas, tanto de empresas como de amigos, de fiestas, y de reuniones familiares que tendrán lugar los días más señalados de la Navidad. Y en estas fechas se come y se bebe de más, sin que apenas nos demos cuenta. Es inevitable picar entre horas, trasnochar, etc., se es consciente de que no es muy sano, pero aún así nadie quiere privarse de nada, y es que la Navidad se celebra una sola vez al año. Aunque, al final todos estos lujos acaban pasando factura en forma de trastornos digestivos y con kilos de más.


El hígado es el órgano más perjudicado por estos excesos cometidos durante las Navidades, sobre todo por las grasas y el alcohol. Así lo advierten desde el Centro de Investigación de Fitoterapia (Infito) y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca).


Según una encuesta realizada por Infito a más de 2000 personas, el 73 por ciento de los españoles hace entre una y cuatro comidas o cenas con familiares o amigos durante las fiestas navideñas. “Son fechas en las que las protagonistas son la comida y la bebida. El problema es que el acúmulo de tantos productos grasos, procesados y alcohol, pueden hacer mella en nuestro hígado al saturar su función detoxificadora, ya que tiene que trabajar más para eliminar las toxinas que entran al organismo”, explica Juan Carlos Ocaña, profesor clínico de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Alcalá y especialista en fitoterapia de Infito.


Estos excesos van a acarrear una disfunción hepatobiliar, que se van a manifestar a través de los siguientes síntomas: malestar abdominal, pirosis o ardor, náuseas, vómitos, jaquecas o cefaleas, así como alteraciones del tránsito intestinal como diarreas. “Tenemos que intentar moderarnos en las ingestas, puesto que podemos llegar a cenas que se encuentran entre las 1000/1200 kilocalorías, más el consumo de alcohol añadido hará que nuestro estómago y nuestro hígado le cueste metabolizar todo”, añade Ocaña. De hecho, según la encuesta realizada, el 37 por ciento de la población española sufre algún trastorno digestivo como consecuencia de los excesos de las Navidades.


Trucos para comer sano

En esta época donde nos vamos a juntar alrededor de una mesa y va a haber muchos excesos, el problema no son solamente los días clave, sino cómo vamos a tratar los de intermedio, es decir, todo lo que viene siendo el periodo navideño. “Tanto el alcohol como el consumo de una mayor cantidad productos ultraprocesados, azúcares en forma de polvorones, turrones, harinas refinadas, embutidos o alimentos grasos, pueden repercutir en la salud de nuestro hígado, encargado de metabolizar todo lo que consumimos”, advierte Andrea Calderón, nutricionista de Sedca. Como consecuencia, indica Calderón, "se puede producir un aumento de peso y de los niveles sanguíneos de lípidos (colesterol y triglicéridos) y de glucosa".


Uno de los errores más comunes que cometemos tanto en las comidas como las cenas navideñas es la mala planificación de estas. “Unos se encargan de preparar una cosa, otros de otra, por lo que al final siempre hacemos comida de más y acabamos comiendo por necesidad y no por hambre. Pero encima, al hacer tanta cantidad sobra, y lo que iba a ser el capricho de un día, se acaba convirtiendo en el de una semana”, afirma Calderón. Semejante atracón de calorías en cuestión de horas hará que nuestra digestión sea más pesada y nos encontremos más cansados y con más sueño.


Para evitar todos estos problemas digestivos y la rápida subida de peso corporal, la nutricionista recomienda sobre todo planificar los menús y controlar las ingestas. “Lo ideal sería hacer una planificación del menú a base de alimentos naturales y frescos, saludables para hacer platos apetecibles, en lugar de los ultraprocesados, que son más grasos y azucarados. También hay que evitar el consumo de alcohol y escoger entrantes más ligeros y menos grasos, dándole mayor protagonismo a las verduras, que será mejor consumir cocinadas en lugar de crudas para facilitar la digestión”, explica Calderón. Por otro lado, conviene que los segundos platos se hagan a la plancha o asados, preferiblemente de pescado.


Tampoco hay que olvidarse de la realización de ejercicio físico tanto en los días previos como en los posteriores, “puesto que facilitará la movilidad intestinal, haciendo que el tránsito intestinal sea más rápido y las digestiones sean menos pesadas”, recomienda Ocaña.


Comer más ligero y en menor cantidad, tomar más frutas y verduras, escoger frutos secos, yogur natural o frutos rojos para picar entre horas y en cantidades adecuadas o elaborar batidos de frutas con semillas y verduras es ideal para matar el hambre hasta la comida o cena principal

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